Evolución
histórica
Las energías renovables han constituido una parte importante
de la energía utilizada por los humanos desde tiempos remotos,
especialmente la solar, la eólica y la hidráulica.
La navegación a vela, los molinos de viento o de agua y las
disposiciones constructivas de los edificios para aprovechar la
del sol, son buenos ejemplos de ello.
Con el invento de la máquina de vapor por James Watt, se
van abandonando estas formas de aprovechamiento, por considerarse
inestables en el tiempo y caprichosas y se utilizan cada vez más
los motores térmicos y eléctricos, en una época
en que el todavía relativamente escaso consumo, no hacía
prever un agotamiento de las fuentes, ni otros problemas ambientales
que más tarde se presentaron.
Hacia
la década de años 1970 las energías renovables
se consideraron una alternativa a las energías tradicionales,
tanto por su disponibilidad presente y futura garantizada (a diferencia
de los combustibles fósiles que precisan miles de años
para su formación) como por su menor impacto ambiental
en el caso de las energías limpias, y por esta razón
fueron llamadas energías alternativas. Actualmente muchas
de estas energías son una realidad, no una alternativa,
por lo que el nombre de alternativas ya no debe emplearse.
Según
la Comisión Nacional de Energía española,
la venta anual de energía del Régimen Especial se
ha multiplicado por más de 10 en España, a la vez
que sus precios se han rebajado un 11 %.
En
España las energías renovables supusieron en el
año 2005 un 5,9% del total de energía primaria,
un 1,2% es eólica, un 1,1% hidroeléctrica, un 2,9
biomasa y el 0,7% otras. La energía eólica es la
que más crece.
Las
fuentes de energía
Renovables o agotables
Las fuentes de energía se pueden dividir en dos grandes
subgrupos: permanentes (renovables) y temporales (agotables).
En principio, las fuentes permanentes son las que tienen origen
solar, de hecho, se sabe que el Sol permanecerá por más
tiempo que la Tierra. Aun así, el concepto de renovabilidad
depende de la escala de tiempo que se utilice y del ritmo de uso
de los recursos.
Así,
los combustibles fósiles se consideran fuentes no renovables
ya que la tasa de utilización es muy superior al ritmo
de formación del propio recurso.
Energía
fósil
Los combustibles fósiles se pueden utilizar en forma sólida
(carbón) o gaseosa (gas natural). Son acumulaciones de
seres vivos que vivieron hace millones de años. En el caso
del carbón se trata de bosques de zonas pantanosas, y en
el caso del petróleo y el gas natural de grandes masas
de plancton marino acumuladas en el fondo del mar. En ambos casos
la materia orgánica se descompuso parcialmente por falta
de oxígeno, de forma que quedaron almacenadas moléculas
con enlaces de alta energía.
Energía
hidráulica
La energía potencial acumulada en los saltos de agua puede
ser transformada en energía eléctrica. Las centrales
hidroeléctricas aprovechan energía de los ríos
para poner en funcionamiento unas turbinas que arrastran un generador
eléctrico.
Energía
de la biomasa
La biomasa, desde el punto de vista energético, se considera
como el conjunto de la materia orgánica, de origen vegetal
o animal, que es susceptible de ser utilizada con finalidades
energéticas. Incluye también los materiales procedentes
de la transformación natural o artificial de la materia
orgánica.
Energía
solar
La captación de la radiación solar sirve tanto para
transformar la energía solar en calor (térmica),
como para generar electricidad (fotovoltaica). Se puede diferenciar
entre activa y pasiva o bien directa o indirecta.
Energía
geotérmica
Parte del calor interno de la Tierra (5.000ºC) llega a la
corteza terrestre. En algunas zonas del planeta, cerca de la superficie,
las aguas subterráneas pueden alcanzar temperaturas de
ebullición, y, por tanto, servir para accionar turbinas
eléctricas o para calentar.
Energía
nuclear
El núcleo atómico de elementos pesados como el uranio,
puede ser desintegrado (fisión nuclear) y liberar energía
radiante y cinética. Las centrales termonucleares aprovechan
esta energía para producir electricidad mediante turbinas
de vapor de agua.
Energía
gravitacional
La atracción del Sol y la Luna que origina las mareas puede
ser aprovechada para generar electricidad. Actualmente la humanidad,
sobre todo una parte de ésta (el Norte), devora los combustibles
fósiles a un ritmo 100.000 veces más rápido
que el de su velocidad de formación.
fuente:
wikipedia