Los
elementos o minerales que se extraen comúnmente, de acuerdo
a su clasificación extractiva, son para los metálicos:
el aluminio (de la bauxita), el hierro (de la hematita y de la
limonita), el oro, la plata, el titanio, el plomo (de la galena),
la blenda, el cobre (de la calcopirita y de la bornita), el platino,
el uranio, el manganeso, el magnesio, el níquel y el cinc;
y para los no metálicos: el carbón, los diamantes,
el fosfato, la sal, el boro y el azufre.
Otros
materiales altamente útiles para la industria minera son
la arcilla, la arena, la ceniza, la grava, el granito y la piedra
caliza. La minería en un sentido más amplio también
puede incluir la extracción de petróleo y gas natural.
Verdades y Mitos
Los
empresarios mineros en Argentina festejan sus récords:
en 2006, exportaciones superiores a 8.000 millones de pesos, 37.000
empleos directos, inversiones por 12.000 millones de dólares
previstas para los próximos años. ¿En qué
medida participamos los argentinos de esa fiesta? Bien decía
hace poco una ministra que debemos en vez de crecer, desarrollarnos.
Desarrollo que hemos de medir no por el crecimiento del PIB y
las exportaciones, sino por la calidad de vida de todos los miembros
de la sociedad en armonía con su ambiente.
Es tiempo de que todos los mendocinos -y no sólo quienes
detentan el poder económico y político- basados
en información cierta, sin falacias, decidamos si queremos
albergar minería contaminante de gran escala en nuestra
provincia.
Empresarios y profesionales de la minería aseguran que
no hay motivos para temer, y mencionan la famosa vitivinicultura
del Napa Valley -California- como ejemplo de armoniosa convivencia
con la minería. ¿Ignoran que en la cuenca hidrográfica
del Napa jamás hubo minería aurífera?
Se argumenta que en Chile la minería no afecta a la agricultura.
Ahora bien, las norteñas 1ª y 2ª regiones concentran
64% de la producción metalífera chilena, pero apenas
1% de la superficie regada. Las regiones 3ª y 4ª suman
otro 17% a la minería metalífera trasandina, en
fuerte conflicto con el 6% de la agricultura bajo riego. Afirmar
que la gran minería no contamina las uvas de vinificar
chilenas -99,5% de las cuales se cosechan en las demás
regiones- tiene tanto sentido como decir que Mina Aguilar -Jujuy-
tampoco afecta los viñedos mendocinos. O que Bajo de la
Alumbrera -Catamarca- no perjudica las vides rionegrinas.
No sólo en el pasado la minería metalífera
ha generado problemas ambientales. Desde 1980 se produjeron cientos
de casos de escapes de cianuro y derrames ácidos de minas,
y a pesar de las promesas de mejores prácticas siguen ocurriendo,
no sólo en los países más pobres, sino en
los ricos.
Un estudio científico de 2006 -basado en una muestra representativa
de las 183 mayores minas que operan en EEUU desde 1975- demostró
que en el 76% de ellas los niveles de cobre, cadmio, plomo, mercurio,
níquel, zinc, arsénico, sulfato y/o cianuro superaban
los estándares de calidad del agua, contra lo pronosticado
en las evaluaciones de impacto ambiental previas, y a pesar de
las medidas de mitigación propuestas en las mismas.
La estatal Agencia de Protección Ambiental identifica más
de 1.200 sitios mineros de EEUU en Lista de Prioridad Nacional,
que requieren remediación de pasivos ambientales. En Montana,
luego de amargas experiencias, la lixiviación con cianuro
se prohibió por plebiscito en 1998, y aunque las mineras
gastaron más de 3 millones de dólares en publicidad,
los ciudadanos ratificaron su rechazo en 2004.
Por contraste, es vergonzante que un altísimo funcionario
de Mendoza no comprenda que la utilidad ambiental, social y económica
de las áreas naturales protegidas excede inmensamente la
observación de avifauna.
El Fraser Institute de Canadá publicó en 2006 una
encuesta mundial respondida por 322 empresas de exploración,
consultoría y producción minera. De allí
puede deducirse que Colorado, Minnesota, Washington, Wisconsin,
Montana y California -estados de enorme riqueza mineral pero conscientes
del riesgo que entraña su explotación- son evaluados
los más estrictos en materia ambiental entre 64 principales
jurisdicciones mineras mundiales. Nevada, en cambio, es vista
como la 9ª más permisiva, la 2ª más favorable
a las empresas en materia tributaria, y la más flexible
en lo laboral. ¿Extraña que este paraíso
empresarial concentre 40% de las grandes minas y 67% de la exploración
estadounidenses?
En la misma línea, dicho estudio permite explicar el interés
del capital extranjero por la gran minería argentina: entre
34 grandes países mineros, los capitales mineros ven a
la Argentina en 12º lugar por su flexibilidad laboral, 8º
por su permisividad ambiental, y 2º en atractivo fiscal.
Esto confirma un modelo elaborado por la Escuela de Minas de Colorado
a partir de los regímenes impositivos de 23 países
mineros: la Argentina es el 2º con menor carga tributaria
para la explotación de oro y 3º para la de cobre.
Entre otros beneficios, las leyes sancionadas desde 1993 otorgan
a la minería doble deducción de gastos de exploración
en el impuesto a las ganancias, devolución del IVA a la
exploración, tope de 3% a las regalías por el valor
del mineral en boca de mina, exención de aranceles y tasas
aduaneras, del impuesto a la ganancia mínima presunta y
de contribuciones sobre la propiedad minera, eliminación
progresiva de gravámenes provinciales y municipales, todo
con garantía de estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años
desde presentación del proyecto, y posibilidad de liquidar
en el exterior las divisas de exportación.
El Estado capta pues una mínima parte de la renta minera.
¿Y el 0,24% de trabajadores empleados en minería?
En 2005, las 37 empresas de minas, petróleo y gas que integran
el panel de las 500 mayores de la Argentina (no agropecuarias
ni financieras) ganaron $ 15.632 millones, a un costo laboral
total de $ 1.928 millones. Esta relación, 8 pesos de beneficio
por cada peso de salario, fue en promedio 1:1 para las restantes
empresas del panel.
La gran minería genera escasísimo trabajo respecto
del capital. Invirtiendo un millón de dólares, ¿cuántos
empleos puedo crear en agricultura, industria, comercio o servicios?
En la minería de gran escala, entre 1 y 2... Considerando
las inversiones previstas, dentro de varios años en la
Argentina habrá unos 55.000 mineros, el 0,35% de la población
económicamente activa... Un geólogo publicó
que con la nueva mina Veladero, 20% de los sanjuaninos trabajan
en minería. La cifra real es ¡1,1%! En 1997 empezó
a producir la mayor mina argentina -Bajo de la Alumbrera (Catamarca)-
sin embargo, el índice de pobreza del Gran Catamarca es
mayor al promedio nacional, diferencia que va en aumento: en el
1er semestre de 2006 era la 4ta ciudad más pobre del país
entre 28 relevadas.
¿Permitiremos los mendocinos atropellos como en San Juan,
donde el gobierno nacional aprobó la evaluación
de impacto ambiental de Pascua-Lama, a pesar del dictamen adverso
de la UN San Juan? ¿Estudiarán los políticos
el dictamen de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas,
que fundamenta la constitucionalidad de la ley 7.627, vetada días
después de su sanción?
Un directivo minero, pretendiendo disminuir el temor de su audiencia,
comentó que las almendras contienen hasta 2.500 ppm de
cianuro, ese simple compuesto de carbono y nitrógeno
(sic). Mal informado, no aclaró que esas almendras son,
las amargas, potencialmente letales. ¿Aceptaremos el convite
minero?
Marcelo
Girau
Profesora y Licenciada en Geografía
fuente Eco-Sitio