ECOLOGÍA
- RESIDUOS
Unos
dos billones de toneladas anuales. Alrededor del globo, cada año,
los seres humanos producen dos billones de toneladas de residuos
sólidos urbanos (sin contar los desechos industriales y hospitalarios).
Montañas de papel, ropa, botellas, restos de comida, pintura,
madera, pilas, plásticos y metales que ya a nadie sirven
y con los que nadie sabe muy bien qué hacer. Elementos que,
al descomponerse, liberan sustancias tóxicas, exceden la
capacidad de la naturaleza para degradarlos y permanecen enterrados
cerca de las poblaciones humanas o diluidos en el aire que esas
mismas poblaciones respiran.
La ONU prevé que hacia 2025 el mundo desarrollado quintuplicará
la generación de desechos per cápita. Lo cual redundará
en más residuos peligrosos enterrados, quemados o enviados
hacia África, América latina y Europa del este, tal
como denuncian la GAIA (Global Alliance for Incinerator Alternatives)
y la National Toxics Network (NTN) de Australia. La situación
parece haber llegado a un callejón sin salida. A menos que
se produzca un milagro y los desechos, mágicamente, se conviertan
en recursos económicos. Justamente lo que postula desde finales
de los años 80 el movimiento internacional Basura Cero. Sus
activistas aseguran que existe la forma de convertir la basura en
oro y diseñar sistemas productivos que no generen desperdicios.
fuente: Diana Fernández Irusta - La Nación
Aquí
en Villa de Merlo el problema no es distinto, por el contrario,
el crecimiento urbano desmedido a potenciado la problemática,
provocando un caos muy dificil de revertir, la falta de politicas
claras relacionadas con el tratamiento de los residuos ha llevado
a que en estos momentos el vertedero municipal se haya convertido
en un foco contaminante de gran peligrosidad.
La falta de tratamiento de los residuos urbanos, patologicos e industriales
han desatado una fuerte polemica alrededor de este tema, la quema
de dichos residuos ha provocado en el año 2005 un incendio
que quemó alrededor de 10.000 hectáreas, además
de los perjuicios que ya es sabido provoca dicha quema, como la
liberación al aire de dioxinas y furanos, elementos químicos
de alta contaminación que los vecinos respiran sin darse
cuenta, también debemos mencionar la contaminación
del suelo, el aire y el agua.
Esta
caotica situación llevó a que en al año 2006
se presentara al Honorable Concejo Deliberante un pedido para que
se declarase la Emergencia Ambiental en Villa de Merlo, pedido que
fue desestimado erróneamente por los concejales del interbloque,
aduciendo que hacerlo perjudicaría la actividad turística
de la localidad, priorizando esto a la salud de la población.
fuente:
EcoMerlo.org.ar
Para
aclarar un poco más el tema, podríamos dividir a los
residuos en las siguientes categorías:
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Residuos
Solidos Urbanos
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Residuos
Patológicos
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Residuos
Industriales
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Los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) son los que se originan
en la actividad doméstica y comercial de ciudades y pueblos.
En los países desarrollados en los que cada vez se usan
más envases, papel, y en los que la cultura de "usar
y tirar" se ha extendido a todo tipo de bienes de consumo,
las cantidades de basura que se generan han ido creciendo hasta
llegar a cifras muy altas.
Composición de los RSU:
Los residuos producidos por los habitantes urbanos comprenden
basura, muebles y electrodomésticos viejos, embalajes y
desperdicios de la actividad comercial, restos del cuidado de
los jardines, la limpieza de las calles, etc. El grupo más
voluminoso es el de las basuras domésticas.
La
basura suele estar compuesta por:
-
Materia
orgánica.- Son los restos procedentes de la limpieza o
la preparación de los alimentos junto la comida que sobra.
-
Papel
y cartón.- Periódicos, revistas, publicidad, cajas
y embalajes, etc.
-
Plásticos.-
Botellas, bolsas, embalajes, platos, vasos y cubiertos desechables,
etc.
-
Vidrio.-
Botellas, frascos diversos, vajilla rota, etc.
-
Metales.-
Latas, botes, etc.
-
Otros
En las zonas más desarrollados la cantidad de papel y cartón
es más alta, constituyendo alrededor de un tercio de la
basura, seguida por la materia orgánica y el resto. En
cambio si el país está menos desarrollado la cantidad
de materia orgánica es mayor -hasta las tres cuartas partes
en los países en vías de desarrollo- y mucho menor
la de papeles, plásticos, vidrio y metales.
Para un buen diseño de recogida y tratamiento de las basuras
es necesario tener en cuenta, además, las variaciones según
los días y las épocas del año. En los lugares
turísticos las temporadas altas suponen una aumento muy
importante en los residuos producidos. También épocas
especiales como fiestas y ferias, acontecimientos deportivos importantes,
etc. se notan en la cantidad de basura. En verano la proporción
de materia orgánica suele ser mayor, mientras que en invierno
aumenta la proporción de cenizas.
Los residuos no aprovechables constituyen un problema para muchas
sociedades, sobre todo para las grandes ciudades así como
para el conjunto de la población del planeta, debido a
que la sobrepoblación, las actividades humanas modernas
y el consumismo han acrecentado mucho la cantidad de basura que
generamos; lo anterior junto con el ineficiente manejo que se
hace con dichos residuos (quemas a cielo abierto, disposición
en tiraderos o vertederos ineficientes) provoca problemas tales
como la contaminación, que resume problemas de salud y
daño al ambiente, además de provocar conflictos
sociales y políticos.
Antes
de convertirse en basura, los residuos han sido materias primas
que en su proceso de extracción, son por lo general, procedentes
de países en desarrollo. En la producción y consumo,
se ha empleado energía y agua. Y sólo 7 países,
que son únicamente el 20% de la población mundial,
consumen más del 50% de los recursos naturales y energéticos
de nuestro planeta.
La
sobreexplotación de los recursos naturales y el incremento
de la contaminación, amenazan la capacidad regenerativa
de los sistemas naturales.
fuente: Secretaría de Ambiente
y Desarrollo Sustentable y Wikipedia
Recomendaciones
para mejorar el manejo
Estas recomendaciones básicas son simplemente una guía
para estimular más y mejores planes específicos y
programas de acción para centros asistenciales de salud,
a nivel municipal y para los establecimientos en particular. Se
basan en observaciones realizadas por Hollie Shaner, N.R. y Glenn
McRae del CGH Enviromental Strategies, Inc de Burlington, Vermont,
EE.UU., en sus trabajos en los Estados Unidos y sus experiencias
de aplicación en otros países como India, Nueva Zelandia,
Tailandia, Filipinas, Sudáfrica, Argentina, El Salvador,
Costa Rica, Cuba, y las Islas del Caribe.
1 - Definiendo claramente el problema
Antes de poder hacer una mejora en el manejo de los residuos hospitalarios,
deben establecerse definiciones consistentes y con base científica
sobre qué significa el término residuos hospitalarios
y sus componentes, y cuáles son los objetivos que se desean
alcanzar. Si el objetivo principal en el manejo de los residuos
hospitalarios es prevenir la transmisión accidental de enfermedades,
primero se debe reconocer que hay solo un pequeño porcentaje
de residuos infectados capaces de transmitirlas, y que
las únicas transmisiones registradas han sido por objetos
cortantes (jeringas, etc.).
Metas adicionales (como la protección ambiental y la reducción
de costos) pueden integrarse y complementar al primer objetivo.
Los residuos generados por los servicios de salud se diferencian
por lo menos en cuatro categorías generales.
Hay subcategorías adicionales, pero en general se pueden
clasificar de la siguiente manera:
(A) Residuos Sólidos Generales: son la mayoría
de los residuos encontrados en los servicios de salud, y son similares
a los residuos generados por otros organismos e instituciones (principalmente
papel), restaurantes (residuos orgánicos y envases), hoteles
(basura general), depósitos (envases y embalajes), residuos
de construcción y otros residuos encontrados comúnmente
en el grueso de los residuos municipales.
(B) Residuos Infecciosos: los residuos generados en los diagnósticos
o tratamientos directos con pacientes que se supone contienen patógenos
(bacterias, virus, parásitos u hongos) en cantidad, concentración
o virulencia suficiente como para causar enfermedades en las personas
susceptibles. Esto incluye a los cultivos y "stocks" de
laboratorios, sangre, elementos punzantes y restos humanos o animales
("pathological waste".)
(C) Residuos Químicos Peligrosos: una gran cantidad
de residuos químicos peligrosos es usada en los hospitales
para desinfectar, limpiar y operar los equipos, tratar y diagnosticar
enfermedades. Estos varían desde los químicos genotóxicos
utilizados en los tratamientos para el cáncer, a aceites
y solventes usados para operar calderas.
(D) Residuos Radioactivos: usados en tratamientos y diagnósticos.
Los esquemas de manejo de residuos hospitalarios generalmente apuntan,
en primer lugar, a los residuos infecciosos (la categoría
B). La American Hospital Association (Robert Fenwick,
5/91) indica que estas categorías de residuos no debería
ser mayor que a un 15% del total de los residuos hospitalarios;
y un número de hospitales de los EE.UU. que han implementado
buenos programas de clasificación, han reducido esta porción
a menos de un 6%. Si nos basamos en observaciones hechas sobre un
importante número de establecimientos de asistencia médica
en otros países, sin incluir a EE.UU., es evidente que el
promedio de los residuos hospitalarios contienen menos de un 10%
de materiales que podrían ser considerados como residuos
infecciosos, si se los segrega apropiadamente. Dependiendo
de las condiciones y definiciones locales, este rango puede variar
entre 5-25%.
Nosotros
apoyamos los esfuerzos de los gobiernos y asociaciones profesionales
alrededor del mundo para crear claras definiciones y estándares
en este área, y recomendamos los siguientes recursos como
una línea a seguir en este esfuerzo:
-
Organización Mundial de la Salud. Safe management
of wastes from health care (Geneva, 1999)
-
Society
for Hospital Epidemiology of America Position Paper sobre Medical
Was te, por Drs. William A. Rutala (Division of Infectious
Diseases, University of North Carolina Hospitals, Chapel Hill)
y C. Glen Mayhall (Division of Infectious Diseases, University
of Tennesse Medical Center, Memphis), publicado en The Journal
of Infect ion Control and Hospital Epidemiology, 1992: 13:38
-48.
-
Centro
para el Control de Enfermedades, estándares para el manejo
de residuos infecciosos, Atlanta, GA.
Establecer una definición clara del tipo de residuo que
es visto como un problema, permitirá el desarrollo de una
buena solución. La OMS sugiere que estos residuos deber
ser limitados a: Los residuos infecciosos, que son sospechados
de contener patógenos (bacterias, virus, parásitos
u hongos) en concentración o cantidad suficiente como para
causar enfermedades en las personas susceptibles. Esta categoría
incluye a:
-
Cultivos
y "stocks" de agentes infecciosos provenientes del trabajo
de laboratorio;
-
Elementos
punzantes- elementos que pueden causar heridas por corte o pinchazo,
incluyendo agujas, agujas hipodérmicas, escalpelos y otros
elementos cortopunzantes, cuchillos, sets de infusión,
sierras, vidrios rotos y clavos. Estén o no infectados,
esos elementos se consideran comúnmente como residuos altamente
peligrosos;
-
Residuos
de cirugía y autopsias realizadas a pacientes con enfermedades
infecciosas (por ej. tejidos y materiales o equipos que han estado
en contacto con sangre u otros fluidos corporales);
-
Residuos
patológicos o restos humanos o animales, tales como los
tejidos, órganos, secciones del cuerpo, fetos humanos o
cadáveres de animales, sangre y fluidos corporales.
Dentro de esta categoría, las secciones de cuerpo humano
o animal que son reconocibles son también denominados residuos
anatómicos. Esta categoría debería ser considerada
como una subcategoría de los residuos infecciosos, si bien
puede incluir también secciones de cuerpo sanas;
-
Residuos
de pacientes infectados en salas de aislamiento (por ej. excreciones,
vendas de heridas infectadas o quirúrgicas, ropa empapada
de sangre humana u otros fluidos corporales);
-
Residuos
que han estado en contacto con pacientes infectados sometidos
a hemodiálisis (por ej. equipos de diálisis como
tubos y filtros, toallas descartables, batas, delantales y guantes;
-
Animales
de laboratorio infectados;
-
Cualquier
otro instrumento o material que ha estado en contacto con personas
o animales infectados.
Si utilizamos la definición propuesta y documentada arriba,
y limitamos esta categoría a aquellos residuos que son
realmente peligrosos, el volumen de los residuos identificados
como un problema (potencialmente infecciosos) sólo asciende
al 10% de los residuos generados en hospitales y establecimientos
de asistencia médica. Las soluciones a buscar deben apuntar,
en principio, a ese 10%, y a no tratar a todos los residuos por
igual.
2 - Primero ocuparse de la clasificación
El manejo actual de los residuos observado en muchos hospitales
consiste en que todos los residuos, potencialmente infecciosos,
de oficina, generales, de comida, de construcción, y materiales
químicos peligrosos son todos mezclados cuando se generan,
en la recolección, en el transporte de los mismos y en
la disposición final. Como resultado de esta deficiencia
para establecer y seguir protocolos e infraestructura para la
clasificación, los desechos que salen de los hospitales,
son en su conjunto potencialmente infecciosos y potencialmente
peligrosos (químicos). El mayor riesgo lo sufren los trabajadores
que manejan la basura (empleados de hospitales, los trabajadores
municipales y los cirujas. El riesgo para el público general
es secundario y ocurre de tres maneras: (1) exposición
accidental por contacto con residuos en los basureros municipales;
(2) exposición a contaminantes químicos y/o biológicos
en el agua; (3) exposición a contaminantes químicos
(por ej., mercurio, dioxinas) por incineración de los residuos.
No importa qué estrategia final se adopte para el tratamiento
y disposición final de los residuos, es primordial que
los residuos se clasifiquen (preferentemente en el lugar en el
que se generan) previamente a tratarlos y disponerlos. Este paso
tan importante debe ser dado para salvaguardar la salud laboral
del personal del establecimiento. Los hospitales comúnmente
están quemando los residuos o volcándolos en contenedores
municipales, los cuales son transportados a volcaderos inseguros.
Los residuos contienen mercurio y otros metales pesados, solventes
químicos y conservantes (ej, formaldehído), los
cuales se sabe que son cancerígenos, y plásticos
(ej. PVC), que cuando se quema produce dioxinas y otros contaminantes
que acarrean serios riesgos para la salud del hombre; no sólo
para los trabajadores, sino también para el público
en general a través del suministro de alimentos.
Imponer prácticas de clasificación en los hospitales
para separar los residuos biológicos y químicos
peligrosos ( generalmente menos del 15% del total) dejará
como resultado un 85% de residuos limpios, que pueden ser fácil,
segura y económicamente manejados, reciclando, compostando
y enterrando sanitariamente los restos. Estos residuos tienen
una alta proporción de desechos orgánicos (restos
de alimentos) y reciclables (papel, plásticos, metal) y
en realidad muy pocos de todos éstos necesitan ir a disposición
final, especialmente por el alto porcentaje de reprocesamiento
y reuso de materiales que existe en muchos servicios de salud.
En la India, Costa Rica y Cuba existen excelentes ejemplos de
sistemas de tratamiento de residuos hospitalarios enfocados en
la segregación, documentando que los claros esfuerzos en
la segregación pueden ser efectivos bajo diferentes condiciones.
Si se logra una clasificación adecuada mediante entrenamiento,
estándares claros y una fuerte puesta práctica,
los recursos pueden destinarse al manejo de la porción
pequeña de residuos que necesita tratamiento especial.
Esto no minimiza la necesidad de recursos a ser asignados a la
clasificación. Entrenamiento, contenedores apropiados,
señalizaciones e indumentaria con protección para
los trabajadores, son todos componentes necesarios de este proceso
para asegurar que la clasificación se realice y se mantenga.
3 - Establecer un sistema de manejo de objetos punzantes
De la porción de 10%, o menos, de los residuos potencialmente
infecciosos, la amenaza más inmediata a la salud humana
(pacientes, trabajadores, público general), es la disposición
indiscriminada de elementos punzantes (agujas, jeringas, bisturíes
y otros instrumentos incisivos.) Una separación adecuada
y estricta, contenedores a prueba de punzamientos monitoreados
para un tratamiento y una disposición posterior segura,
debe ser prioridad número uno para las instituciones dedicadas
al cuidado de la salud. Si el manejo correcto de elementos punzantes
se institucionalizara en todos los establecimientos sanitarios,
la mayor parte del riesgo de transmisión de enfermedades
por medio de los residuos hospitalarios se solucionaría.
Esto incluiría un equipamiento adecuado y contenedores
distribuidos en cada lugar en donde se generen los elementos punzantes
(corte y cajas de agujas); un sistema de recolección y
transporte seguro y controlado para los objetos punzantes contaminados
que van a tratamiento y disposición final; y un adecuado
entrenamiento para todo el personal del hospital que manipula
estos residuos y la protección personal para los mismos.
4 - Mantener el acento en la reducción
Los hospitales de los países de Ingresos Medios y Bajos
generan un volumen de residuos mucho menor que los de los EE.UU.
Los residuos excesivos de los hospitales de los EE.UU. provienen
comúnmente por la gran utilización de instrumentos
y materiales descartables, y el aumento del embalaje de todos
los productos utilizados. Estas diferencias no necesariamente
han resultado en índices más bajos de infección
o mejores cuidados y resultados para los pacientes.
En otros países, la economía ha dictado el mantenimiento
de un sistema que se apoya en el reprocesamiento y reuso de los
materiales. Establecer guías claras para la compra de productos
que enfaticen la reducción de residuos, mantendrá
los problemas de manejo de residuos bajo control.
Un nuevo y mayor énfasis también necesita ser puesto
en la reducción de los residuos de materiales peligrosos.
Por ejemplo, el manejo de los residuos hospitalarios se beneficiaría
con una política para eliminar el uso de los productos
y tecnologías que contienen mercurio. La tecnología
digital y electrónica está disponible para reemplazar
a las herramientas de diagnóstico que contienen mercurio.
Esto es una decisión de compra e inversión. Dado
que en la mayoría de los países (incluyendo a los
EE.UU.) no existe la capacidad de manejar de manera segura los
residuos con mercurio, esta política de reducción
haría una importante contribución para limpiar el
total de los residuos hospitalarios. Este es un ejemplo de estrategias
de reducción que podrían indentificarse e implementarse
en todos los países. Prevenir la contaminación es
la manera más económica de asegurar la salud pública.
5 - Garantizar la seguridad de los trabajadores a través
de la educación, capacitación y equipos apropiados
para protección personal
Los trabajadores que manipulan los residuos hospitalarios, son
el grupo de mayor riesgo de exposición a los residuos potencialmente
infecciosos, a los residuos y materiales químicos peligrosos
y a los residuos radioactivos. Este proceso comienza con los trabajadores
de los hospitales que generan los residuos que no tienen el conocimiento
adecuado de los riesgos a los que se exponen, ni acceso a la indumentaria
apropiada; e incluye a los trabajadores que recolectan y transportan
los residuos dentro del hospital, el personal que opera el incinerador
del hospital o bien transporta los residuos a contenedores municipales;
los trabajadores municipales que de allí los recolectan
y los transportan hacia los sitios de disposición final
de la ciudad; y los cirujas, quienes representan el sector de
manejo informal de los residuos pero que tienen un papel importante
en la reducción de la cantidad de residuos destinados a
la disposición final. Así se considere a los cirujas
como parte del sistema formal o no, están íntegramente
involucrados en el manejo de los residuos y su único papel,
seguridad personal y salud deben ser considerados.
Debe brindarse educación y capacitación adecuadas
a todos los trabajadores, desde los médicos a los empleados
de seguridad, los operarios y los cirujas, para asegurar el entendimiento
de los riesgos que los desechos poseen, cómo protegerse;
cómo manejarlos (especialmente cómo separarlos correctamente).
La educación y los programas de capacitación deben
desarrollarse con un lenguaje apropiado según a quien sean
dirigidos, de manera que atienda las necesidades particulares,
y puedan ser comprendidos para cambiar el comportamiento de esa
población. No existe solo una manera de educar
a todos los trabajadores.
6 - Proveer una recolección y transporte seguros
Para obtener beneficios de la clasificación, debe haber
sistemas seguros de recolección y transporte de residuos,
internos y externos. Si los residuos son clasificados cuando se
generan y luego se mezclan en la recolección, o si un hospital
clasifica sus residuos colocándolos en contenedores separados
para su disposición final, para que luego los trabajadores
municipales los mezclen en una recolección única;
el objetivo de la clasificación se pierde. Mientras que
la seguridad del trabajador puede aumentar, el costo final para
el medio ambiente y el público general sigue siendo el
mismo.
Además, la muy justificada preocupación de los administradores
y funcionarios municipales de prevenir el reuso de dispositivos
médicos, recipientes y equipos ya desechados, debe incluirse
en todo esquema de manejo de residuos. Sólo basta ver a
los vendedores ambulantes vendiendo guantes de látex usados,
o utilizando recipientes con cidex (un desinfectante catalogado
como pesticida en los EE.UU.) con agua para hacer té, para
poder entender el riesgo que implican los sistemas de disposición
que no son seguros. La práctica de limpiar y revender jeringas,
agujas, frascos y botellas medicinales, no está bien registrada,
pero parece haber suficiente evidencia informal como para indicar
que es un problema serio. Los elementos que pudieran ser reusados
ilegalmente deben dejarse inutilizables luego de su uso (cortando
las agujas, rompiendo las bolsas IV, etc.) o asegurados para reciclarlos
legítimamente por un vendedor o sistema que pueda ser monitoreado
según las normas.
7 - Exigir planes y políticas
Para asegurar la continuidad y claridad en estas prácticas
de manejo, las instituciones del servicio de la salud deben
desarrollar planes y políticas claras para un adecuado
manejo y disposición de los residuos. Necesitan estar
integradas en rutinas de entrenamiento para el personal, educación
continua, y procesos de evaluación de manejo, para
los sistemas y el personal. En los EE.UU., la Joint Commission
for the Accreditation of Health Care Organizations, ha desarrollado
una serie de estándares sobre Cuidado del Medio
Ambiente, los
cuales incluyen planes y políticas para el manejo apropiado
de materiales peligrosos y la seguridad de los trabajadores,
sin los cuales un hospital no puede ser acreditado. Las nuevas
reglas de emisión de los incineradores de la Agencia
de Protección del Medio Ambiente de los EE.UU. (USEPA)
ahora exigen que los hospitales desarrollen planes de manejo
de residuos, un requirimiento que muchos gobiernos o estados
han tenido archivado por varios años. Los gobiernos
municipales o estatales pueden requerir planes de manejo a
todos los hospitales como condición para funcionar.
8 - Invertir en capacitación y equipamiento para
reprocesamiento de materiales
La ciencia de reprocesamiento de equipos y materiales para
su reuso en instituciones médicas, está correctamente
establecida en varios países fuera de los EE.UU. y
Europa, y debería ser apoyada. Las asociaciones profesionales
de asistencia médica deben ser instadas a fomentar
firmemente el reuso sensato de materiales, y deben comenzar
a fijar estándares para el reprocesamiento. Mantener
este esfuerzo dentro de los hospitales proveerá productos
de calidad, y contrarrestará la creciente dependencia
de los productos descartables. Los descartables son costosos,
aumentan la generación de residuos y no necesariamente
disminuyen la cantidad de infecciones en los hospitales. La
industria de reprocesamiento, sin embargo, debe ser apoyada
con inversiones en equipos apropiados y capacitación,
para que pueda desarrollarse de manera segura y eficiente.
9 - Invertir en tratamientos y tecnologías de disposición
final para los residuos patológicos, que sean ambientalmente
seguros y económicamente razonables
La prisa que existe para incinerar los residuos en todo el
mundo como solución última para un problema
sin definición, está cometiendo una gran injusticia
con la comunidad, la salud pública de la gente, y el
medio ambiente. De las once recomendaciones que hacemos, no
es casualidad que en la número nueve hablemos de las
tecnologías de tratamiento. Sin la debida atención
prestada desde la número uno a la ocho de esta lista,
cualquier decisión que sea hecha para el tratamiento
y la disposición final será insuficiente, sino
también contraproducente. La incineración masiva
de los residuos hospitalarios, como disposición final,
no reducirá el riesgo de los trabajadores (aquí
es donde se producen los mayores riesgos de transmisión
o exposición a sustancias químicas). En realidad
creará una mayor amenaza al público general
con el mercurio y otros metales pesados esparcidos en el aire
de las ciudades cuya calidad de aire está ya comprometida,
o con las dioxinas y furanos creados por la combustión
de plásticos como el PVC, que está creciendo
en el uso de envoltorios en la medicina. Además, la
ceniza generada por la incineración también
contiene metales pesados y otros residuos tóxicos.
Menos riesgos se asocian con el tratamiento de residuos no
segregados por medio de otras tecnologías como la de
autoclave, hidroclave, microonda y desinfección química,
las cuales afectan más a los trabajadores que al público
general y pueden contaminar las fuentes de agua más
que el aire, si son operadas inapropiadamente.
La elección de tecnologías de tratamiento debe
ser hecha en función de conocer bien el tipo de residuos
que se va a manejar y del objetivo que se pretenda alcanzar
con el tratamiento. Si la tecnología es ambientalmente
segura, los residuos podrán ser tratados (desinfectados)
sin crear otros productos peligrosos. La incineración
puede ser una tecnología exagerada. Su objetivo es
la esterilización, no la desinfección. Uno debe
preguntarse si la esterilización es necesaria, o si
el objetivo es simplemente la desinfección. ¿Vale
la pena esterilizar cuando se cambia el riesgo que implica
un material potencialmente infeccioso por otro claramente
químico-peligroso?
Si el objetivo general del manejo de residuos es prevenir
la transmisión de enfermedades, el énfasis entonces,
debe ser puesto en el aspecto del manejo de los
procesos y no en esa "solución tecnológica
que repetidamente ha comprobado ser una distracción
costosa más que una solución eficaz. La tecnología
debe estar inserta en el sistema de manejo para contribuir
a alcanzar el objetivo final como parte de un sistema total,
no como un reemplazo del mismo. La elección de la tecnología
a utilizar debería hacerse atendiendo a las necesidades
y condiciones locales, y no puede aplicarse uniformemente
a lo largo de todo un estado o país. Deben fijarse
estándares nacionales aceptables para las tecnologías
de tratamiento, y no hay razón para que ningún
país adopte estándares menos rigurosos que los
que se han impuesto en EE.UU. o Europa.
10 - Desarrollar infraestructura para la disposición
segura y reciclado de materiales peligrosos
Se observó muy poca o ninguna capacidad para el manejo,
tratamiento, reciclado o disposición final de residuos
químicos peligrosos, en la mayoría de los países
(por ej, químicos, mercurio, baterías). Los
hospitales que desean segregar residuos peligrosos casi no
tienen opción para una disposición segura. Es
esencial el desarrollo de una industria que sea capaz de manejar
los residuos peligrosos (químicos). Se encuentra disponible
para los hospitales la tecnología necesaria para el
reprocesamiento in situ, para materiales como xileno o formalina,
y tecnología de recuperación de plata. Las tecnologías
mencionadas pueden ser costosas actualmente. La prevención
de la contaminación y la opción por materiales
no peligrosos o de menor proporción de peligrosidad,
son las únicas opciones reales que les quedan a los
hospitales, los cuales deben atenerse a las opciones que brinda
la industria.
Como resultado de la falta de clasificación de residuos
en la mayoría de los hospitales, muchos de estos materiales
peligrosos se escurren con el agua de lavado virtiéndose
directamente en los desagües cloacales o a río
abierto; se mezclan con los residuos sólidos para su
disposición en los depósitos municipales o con
los residuos que se incineran como potencialmente infecciosos.
En cualquier caso, representan una amenaza seria a la salud
de los trabajadores y del público. En este punto, aunque
fueran separados, la falta de alternativas reales para una
disposición adecuada significaría el almacenamiento,
creando potencialmente otra amenaza.
11 - Desarrollar infraestructura para una disposición
final segura de los residuos sólidos urbanos
La incorrecta disposición de todos los residuos, residuos
sólidos urbanos, residuos peligrosos, residuos industriales,
desechos humanos, etc., significan una importante amenaza
para la salud. Para aquellos residuos que no pueden ser reciclados,
compostados o reusados de otra manera es necesario el desarrollo
de rellenos sanitarios, plantas de tratamiento de líquidos
cloacales y otras infraestructuras que brinden una disposición
final segura, para así poder garantizar la salud pública
del país. Los estudios de los residuos municipales
en varios países, tales como Haití o India concluyen
que aproximadamente un 50% de los residuos generados son orgánicos
y podrían compostarse. Otro gran segmento incluye materiales
fácilmente reciclables, dejando una porción
relativamente pequeña que sí necesita una disposición
real. A partir del debate sobre el manejo de los residuos,
una clasificación adecuada y prevención de la
polución, combinada con un definición clara
del problema y de los objetivos a alcanzar, proveerá
la mejor solución más ambientalmente segura
y económicamente razonable para la disposición
de residuos. Las propuestas de grandes incineradores para
los residuos generales y sin clasificación, no sólo
no apuntan al problema real, sino que conllevan una numerosa
cantidad de efectos secundarios que dan un rendimiento
negativo.
Los establecimientos de salud necesitan ser capaces de ajustarse
a un sistema municipal apropiado de manejo de los residuos
que asegure que su confluencia garantiza la salud pública.
Hasta que esa infraestructura exista, hay cantidades de decisiones
y acciones que cualquier hospital puede hacer (listadas arriba)
para comenzar el proceso del manejo de residuos y asegurar
hoy la salud pública y la del trabajador.
Hollie
Shaner, N.R. y Glenn McRae
Traducción inglés-español: Daniela Montalto
y Elba Stancich
CGH Environmental Strategies
fuente: Eco-Sitio
Clasificación
de los residuos industriales peligrosos
Residuo
industrial peligroso es todo material sólido, pastoso o líquido
así como gaseoso contenido en recipientes, que siendo el
resultado de un proceso de producción, transformación,
utilización o consumo, se destine al abandono y contenga
en su composición determinadas sustancias en cantidades o
concentraciones tales que representen un riesgo para la salud humana,
recursos naturales y medio ambiente.
Ejemplos de residuos peligrosos generados por algunos negocios e
industrias:
-
Industria química: Ácidos y bases fuertes, solventes
usados desechos radiactivos.
-
Imprentas
y afines: Soluciones de metales pesados, desechos de tintas, solventes
usados, desechos de anodizado o galvanizado, barros de tinta conteniendo
metales pesados.
-
Manufacturas
de cuero: Desechos de tolueno y benceno.
-
Industria
del papel: Desechos de pintura que contienen metales pesados solventes
inflamables, ácidos y bases fuertes.
-
Industria
de la construcción: Desechos de pintura inflamables, solventes
usados ácidos y bases fuertes.
-
Manufactura
de cosméticos y agentes de limpieza: Restos de pintura
que contienen metales pesados
-
Manufactura
de metales: Restos de pintura que contienen metales pesados residuos
de cianuro, barros con metales pesados ácidos y bases fuertes.
-
Talleres
mecánicos: Residuos de pintura en base a metales pesados
residuos inflamables, baterías plomo/ácido usadas
solventes usados.
-
Maderas
y manufacturas de muebles /terminaciones: Basuras inflamables,
solventes usados
De la definición de residuos peligrosos se deduce que los
mismos pueden presentarse en distintos estados (sólido,
semisólido, líquido y gaseoso).
Por otro lado se deduce que puede generarse en cualquiera de las
etapas de nuestro sistema de producción y consumo.
También se deduce de la definición una caracterización
económica del residuo, ya que debe de tratarse de sustancias
desechadas por su poseedor (o sea sin valor), esto quiere decir
que un elemento que hoy en día es un residuo peligroso,
en el futuro puede ser un insumo para determinada producción.
Otra característica importante a considerar y que surge
de la definición, es que la sustancia desechada debe encontrarse
en concentraciones y cantidades tales que representen un riesgo
para la salud o el medio ambiente en general.
De acuerdo a criterios internacionales (por ejemplo, los de la
Agencia de Protección Ambiental, EPA, en los EE.UU.), para
una fácil identificación de residuos peligrosos,
éstos deben exhibir por lo menos una de las cuatro características
que se describen a continuación:
-
Inflamabilidad. Los residuos inflamables pueden crear incendios bajo
ciertas condiciones. Ejemplos: líquidos, tales como solventes
que pueden inflamarse, y sustancias sensibles a la fricción.
- Corrosividad.
Los residuos corrosivos incluyen aquellas que son capaces de corroer
metales (tales como estanques de almacenamiento, contenedores, tambores,
barriles).
- Reactividad.
Los residuos reactivos son inestables bajo condiciones normales. Pueden
crear explosiones y/o gases tóxicos, y vapores cuando se mezclan
con agua.
- Toxicidad.
Los residuos tóxicos son dañinos o fatales cuando se
ingieren o se absorben. Cuando las basuras tóxicas se disponen
sobre terrenos, el líquido contaminado puede drenar (o lixiviar)
desde la basura y contaminar aguas subterráneas.
La radiactividad no se ha considerado como una característica
dentro del presente informe dado que por su gran peligrosidad este
tipo de residuos posee toda una legislación y sistema de tratamiento
diferenciado al de los residuos peligrosos.
¿Quienes generan los residuos peligrosos?
Residuos con sustancias peligrosas son generados prácticamente
en todas las actividades del la sociedad moderna, basta con pensar
en una serie de prácticas cotidianas en las cuales generamos
este tipo de desechos: cambiar el aceite del auto, pintar cualquier
elemento de nuestra vivienda, cambiar el cartucho de una impresora,
mandar a teñir una prenda de vestir o cambiar la pila de un
reloj pulsera.
Lógicamente dada las pequeñas cantidades, bajas concentraciones
de sustancias peligrosas que se generan en esta prácticas cotidianas,
las mismas no merecen hasta el presente, un tratamiento especial,
siendo necesario resolver primero los puntos de gran generación
de residuos peligrosos.
La actividad industrial es sin lugar a duda la principal generadora
de residuos peligrosos. La totalidad de la grandes industrias generan
en mayor o menor grado residuos peligrosos, ya sea como una consecuencia
del mismo proceso industrial de transformación de materia,
ya sea como consecuencia de los embalajes de determinados insumos
utilizados en el proceso, o como consecuencia de las actividades de
mantenimiento y limpieza de fábrica. Dentro de este marco de
referencia las actividades industriales relacionadas con la petroquímica,
la metalurgia, y el curtido de cueros, representan las actividades
de mayor riego potencial para la contaminación ambiental.
Según datos del informe La Contaminación Ambiental en
la Argentina (Banco Mundial 1995), se estima que solamente en la Prov.
de Buenos Aires se producen alrededor de 47.000 toneladas de residuos
peligrosos por año, la mayoría provenientes de las industrias
electrónica y metalúrgica (46%) y de la industria química
y petroquímicas (44%). Estos residuos no pueden desecharse
legalmente en los alcantarillados ó rellenos sanitarios. Pero
dado que no existen suficientes plantas especializadas para el tratamiento
de los desechos peligrosos y al elevado costo que esto acarrea, existe
una gran incertidumbre acerca de cómo se desechan estos desperdicios.
El informe del Banco Mundial especifica que es probable que una gran
parte se elimine en basurales al aire libre y pozos negros incontrolados,
los cuales contaminen las aguas subterráneas, dado que el análisis
de las mismas en varias ubicaciones ha detectado la presencia de metales
pesados, hidrocarburos y otras sustancias peligrosas. Otra parte de
los residuos se arroja en los ríos de las distintas localidades.
¿Cuáles son las leyes que regulan el manejo de los
residuos peligrosos?
A nivel internacional
A partir de varios encuentros internacionales sobre la protección
del medio ambiente "Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Humano (Estocolmo, 1972)", "Directrices y Principios
de El Cairo para el manejo ambientalmente racional de los desechos
peligrosos", aprobadas por Naciones Unidas en 1987, en el año
1989 se aprobó el Convenio de Basilea sobre el Control de movimientos
Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminación.
El convenio consta de 29 artículos y 6 Anexos. La República
Argentina forma parte de los países que firmaron dicho Convenio.
A nivel nacional
La generación, manipulación, transporte, tratamiento
y disposición de residuos peligrosos en jurisdicción
nacional quedan sujetas a las disposiciones de la Ley 24051 promulgada
en 1992 y de su Decreto Reglamentario 831 del año 1993. Los
residuos generados o ubicados en lugares sometidos a jurisdicción
nacional o, aunque ubicados en territorio de una provincia estuviesen
destinados al transporte fuera de ella o cuando a criterio de la autoridad
de aplicación, dichos residuos pudieran afectar las personas
o el ambiente más allá de la frontera de la provincia
en que se hubiesen generado, o cuando las medidas higiénicas
o de seguridad que a su respecto fuere conveniente disponer tuviesen
una repercusión económica sensible tal que tornare aconsejable
uniformarlas en todo el territorio de la Nación, a fin de garantizar
la efectiva competencia de las empresas que debieran soportar la carga
de dichas medidas.
La Ley Nacional de Residuos Peligrosos es una Ley de adhesión,
esto quiere decir que las provincias pueden adherir a ella, o elaborar
una normativa propia. Un punto importante de esta Ley es que establece
para los infractores sanciones del Código Penal.
Ing. Pablo Seghezzo
fuente:
Eco-Sitio
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